viernes, 4 de julio de 2008

El cocuy que queremos


Es el cocuy fuente nutricia de los pueblos del semiárido centroccidental venezolano desde tiempos inmemoriales. Para quienes lo desconocen, es menester informar que hablamos de una planta (Ágave cocuy trelease) endémica del norte de Sudamérica, propiamente de la península de La Goajira, en Colombia, y las zonas semiáridas de la costa norte y del centroccidente de Venezuela. En esta última, de hecho, es donde mayor significación ha tenido en la cultura de su pueblo.

Sus usos son múltiples, desde madera hasta alimento, pasando por tejido, agujas, forraje para las cabras y medicina, entre otros. Nada mal en un entorno signado por la escasez. La sabiduría de los pueblos indígenas, principalmente ayamanes (de acuerdo a los estudios históricos de don Ramón Querales), hizo posible la cocción en horno bajo tierra de la base de donde parten sus hojas, es decir, de la "cabeza" o "pelona", especie de pelota que puede llegar a pesar 30 kilos y de la cual, luego de horneada, troceada y prensada, se extrae un guarapo con cualidades fermentativas que debió ser parte no sólo de la dieta cotidiana (recién hecho) sino también de sus principales ceremonias (dejado fermentar para obtener así una pequeña proporción de alcohol).

Serían los descendientes de los españoles, quienes con el correr del tiempo se percatarían de las posibilidades de destilar ese guarapo y producir un licor que simplemente tomó el nombre de su materia prima. A esa compleja y exigente labor se han venido dedicando por generaciones los campesinos del semiárido de los estados Lara y Falcón, en pleno centroccidente del país. En la segunda mitad del siglo XX fueron tenazmente perseguidos por un cambio en la Ley de Impuesto sobre Alcoholes. Afortunadamente, una convergencia de voluntades logró en años recientes su despenalización y hoy su actividad está reconocida legalmente. Ello ha servido para estimular a un creciente grupo de productores a perfeccionar y estandarizar procesos con miras a asegurar la inocuidad y conservar los reputados atributos organolépticos de la bebida.

Por eso, agradecimos tanto la invitación que nos hiciera Luis Elías Rodríguez para participar en el evento "City of spirits", realizado la semana pasada en el Centro Comercial San Ignacio de la ciudad de Caracas, especie de expoventa y vitrina promocional exclusivamente dedicada a los destilados comercializados en el territorio nacional. Lamentablemente, no pudimos asistir todos los que quisimos pero el buen amigo Héctor Pineda, productor del Cocuy de Siquisique, nos representó dignamente, como lo atestigua la foto en que aparece en su stand, acompañado de su menor hijo.

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